Creo

Creo en la traición y en el olvido;
como el néctar de la flor es sustraído
por la ambiciosa hambre del insecto
que se sacia insensible al momento
ausente al dolor de ella por su almíbar
le roba del nectario sin siquiera preguntar
absorbe la esencia de ese zumo azucarado
al calor del sol y sobre la tierra cocinado.
Satisfecho el apetito, seguidamente al sacrificio;
volará a beberse otra, entregada a su oficio.

Creo, no me son extraños el odio ni la envidia
más bien son colores de esta vida fría
cada vez más grises y más negros
afilados e implacables dardos certeros;
que con honda rabia taladrarán la coyuntura
sin detenerse hasta que algo le supura.
Así, todos somos heridos deambulantes,
sufridas víctimas, verdugos expectantes;
ruines matarifes pendencieros
contendientes al azar y prisioneros.

Creo, sé del sabor de la mentira y los excesos
de vender mi imagen a base de reflejos,
distinguir en los demás lo que no son ellos
desgajarles la corteza en trozos muy pequeños,
sufrir muchas veces el doloroso desnudo
de la ilusión rota y el sorbo sañudo.
Sin medida, exploré algunos vedados horizontes
irresponsable, violé las reglas de los hombres
maduré mi castigo a través de tantas tonterías
humano fui y he sido, entre tantas tropelías

Creo, todos ellos, los anteriores mencionados
dolores, tropiezos y decepciones sufridos
encontrarán en el diario andar su paliativo
como regalo y prenda de un nuevo motivo
que traición y olvido transmutará en ilusiones
y del odio y la envidia darán nuevas razones
resarcirá las mentiras y los excesos con sus mieles
disolviendo las cicatrices de las creencias inflexibles.
Y así, brotará envainada en hojas de purpurino colorido,
lo sabes, quien ahora estos versos le llegan al oído.

Víctor Raúl Ordóñez

@vrordonez
@poemario

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